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LA CONSTRUCCIÓN DE LAS PLANTAS DE CELULOSA NO SE DETIENE, DIJO EL PRESIDENTE .

Introducción

Víctor L. Bacchetta
Rel-Uita*. Uruguay, julio del 2005.

La decisión de acoger dos plantas productoras de celulosa de gran porte en la costa del río Uruguay y las cercanías de Fray Bentos plantea, por la dimensión previsible de sus impactos sociales y ambientales, el desarrollo por el Estado uruguayo de capacidades de fiscalización que hoy no existen y que, a contra reloj, se apuesta a alcanzar. Debatirse entre un presente de escasez y un futuro prometido, apostando al esfuerzo propio pero dependiendo mucho de la buena voluntad y los apoyos externos, algo muy difícil en los tiempos que corren, es el desafío asumido por la ingeniera Alicia Torres, directora de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA), dependiente del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente.

Torres es ingeniera agrónoma y profesora de geografía, egresada del Instituto de Profesores Artigas. Antes de asumir la dirección de la DINAMA, en marzo, se desempeñó en la docencia, en la Facultad de Agronomía y en enseñanza secundaria, y como encargada de educación ambiental en Probides, el programa de conservación de la biodiversidad y desarrollo sustentable de los humedales del este.

-Vamos a partir de la decisión política existente hoy, que supone la instalación de dos plantas de celulosa en las cercanías de Fray Bentos. ¿Considera que la DINAMA está en condiciones de efectuar el control ambiental de plantas industriales de este tipo?

-Sí. Ahí tenemos tres temas distintos: la DINAMA actual; el proceso de instalación de esas dos empresas; y cómo yo veo el futuro del funcionamiento de las empresas en el escenario nacional.

De la DINAMA actual, nuestro diagnóstico de este ministerio, como se ha hecho de otros, es que encontramos un Estado que muchas veces ha ido reduciendo su capacidad de operación y gestión en el territorio. Y también de unos ministerios -que sintieron también la crisis económica del país- que dejaron muchas veces de tener funcionarios técnicos ejerciendo a pleno las tareas de inspección, saliendo al Interior o estableciendo unidades ejecutoras en el Interior. Nuestro ministerio está mayormente concentrado en Montevideo y tiene algunos funcionarios en el Interior.

En cuanto al proceso de desarrollar una política de control ambiental, al que se suman en el escenario estas dos industrias, nosotros por un lado tenemos la estrategia de trabajar asociados. DINAMA cuenta con un laboratorio de buena capacidad técnica y equipamiento pero que debe ser potencializado y, a la vez, articulado con otra serie de laboratorios de buen nivel existentes en el país. Tenemos el LATU, la Universidad de la República, la Facultad de Química, la Intendencia de Montevideo. También la Intendencia de Fray Bentos va a tener uno. Lo primero que estamos construyendo es una red de laboratorios, viendo cuál es la especificidad de cada uno y qué potencial tiene para el análisis de determinados parámetros, buscando la complementariedad, no la duplicación, funcionando articulados. Una de nuestras observaciones de diagnóstico de la situación pasada es que se tendía a reproducir todo en cada institución, lo que era inconducente, porque nunca alcanzan los recursos para tenerlo todo. También constatamos competencia entre los laboratorios. Creo que la Universidad tiene muy buen equipo técnico, y el LATU mucha experiencia de trabajo.

-En el caso de las plantas de celulosa no existe experiencia en el país, es bastante más complejo que lo visto hasta ahora y de una envergadura muy grande, incluso dentro de la realidad internacional. Para Uruguay es inmenso.

-Sin duda tenemos mucho que aprender. Lo que nos damos en este proceso son plazos. A través del Ministerio de Medio Ambiente de Finlandia conseguimos la cooperación de quienes trabajan en la evaluación ambiental de las empresas de la industria forestal. Van a venir dos técnicos finlandeses a colaborar con nosotros en el diseño de esos controles, cuáles son, dónde se aplican, qué tipo de instrumental. A la vez, nuestros técnicos están haciendo una revisión bibliográfica, consiguiendo precios, estándares...

-¿Es un apoyo para crear una capacidad de control independiente?

-Sí, sí, es del ministerio de Finlandia al ministerio de Uruguay, para generar nuestra capacidad técnica. A la vez se le va a exigir a las empresas que hagan sus propios controles. Deben realizar el control de sus parámetros ambientales, del tipo de trabajo, de afectación a los trabajadores, etcétera. Además tiene que haber un control independiente y de laboratorios acreditados. Podemos no hacerlo nosotros, pero el laboratorio que lo haga para nosotros tendrá que ser un laboratorio acreditado.

-La resolución de la DINAMA en vigor asume que se producirán impactos sobre el medio antrópico, tales como ruidos, olores molestos, afectación de las actividades turísticas, pesqueras y recreativas de la zona inmediata a Fray Bentos, y exige la presentación de un plan de mitigación y compensación. ¿Cuáles serían a su criterio medidas compensatorias para estos impactos?

-Lo que se estudió es el tema de la calidad del agua. En ese sentido, no veíamos que hubiera afectación para el área turística de Las Cañas. Se hizo un modelo y se evaluó ese impacto. Con respecto a olores...

-¿Ese es un estudio de la DINAMA?

-No, lo hace la empresa, es parte de lo que se le pide de manera de demostrar cuál es justamente la afectación que realiza. Ahí hay toda una metodología científica, que la llevaron a cabo incluso técnicos de este país.

-Este es justamente un tema delicado. Por ejemplo, en el caso chileno, con la Planta Valdivia de Celco, fueron seis años de va y viene de pedidos, estudios, antes de que las autoridades aprobaran el proyecto. Aun así, en pocos meses de operación se verificaron impactos que condujeron a la crisis actual con la planta cerrada.

-Claro, porque hay varias etapas. Una es cómo se diseña el proyecto en los papeles, otra es cómo eso se pone en la realidad. Si uno es muy exigente y riguroso en el diseño, en los papeles, pero luego no va a ver lo que pasa en la realidad, que en lugar de pasar por la planta de tratamiento el caño va directo, porque sin duda es más barato para la empresa... Entonces, uno no sólo tiene que analizar en profundidad los papeles sino que debe estar a la vez atento a la instalación de la planta para ver que en la obra no aparezca nada raro. Hay que hacer el seguimiento para comprobar que se esté cumpliendo con todo lo que se aprobó en el plan de gestión.

-En una conferencia pública, la empresa Botnia anunció que tenía un proyecto de instalación de una "isla química" y que estaba en conversaciones con el gobierno para su aprobación. ¿Este es otro emprendimiento aparte?

-La planta que se analizó es la que produce celulosa. Ese proceso utiliza determinados insumos, y estos insumos conviene que sean producidos en el entorno de esas plantas. Tanto Botnia como la española ENCE, cuyos proyectos están situados en un terreno mayor, han planteado que, posiblemente asociadas, instalen otras industrias, dentro del terreno o fuera. Dentro del predio hay que estudiarlo como emprendimiento nuevo y, a la vez, ellos son responsables de todo lo que funciona en ese predio. Ahora también nos han llegado otros proyectos, con propuestas de instalarse en otros lugares y abastecer. En todos esos casos habrá que hacer un estudio específico.

-¿Las emanaciones de mal olor son sólo molestas o dañan también a la salud?

-Las emanaciones tienen que estar dentro de lo que se ha establecido como parámetros de calidad exigibles en Uruguay. Tendrán que poner lo necesario para evitar que las emisiones se excedan. El olor puede ocurrir en determinados períodos, por eso pienso que la afectación es más que nada por ese aspecto de la incomodidad.

-Con respecto a la emisión de dioxinas y furanos, hay una diferencia entre el informe de Botnia, que no las menciona, y la resolución de la DINAMA, que las incluye. Por otra parte, es sabido que en Finlandia no se hace este control. ¿Qué piensa hacer la DINAMA para resolver este aspecto?

-Dioxinas y furanos (COP) podemos tener por los dos lados. Por el lado del agua, uno de los problemas en la industria papelera en las décadas del 70 y el 80 fue que el blanqueo con cloro elemental generaba altos índices de COP. Esto en el blanqueo con dióxido de cloro (sistema ECF) ha sido modificado drásticamente y no es esperable en las emisiones al agua. El factor que tienen estas industrias, como todas las del país, incluso las panaderías, es la emisión de COP al aire por combustión. Ahí, justamente, el país tiene que empezar a caminar. Los técnicos tienen que capacitarse, debemos saber qué es lo que nos interesa medir y dónde.

-Pero este caso tiene una importancia muy grande por la magnitud de los dos emprendimientos.

-Se les pusieron condiciones de emisión de dioxinas y furanos.

-¿Existe una definición o documento sobre cómo las empresas se harán cargo del pago del costo de esos controles que hará el Estado? El ministro y otras autoridades han reiterado que las empresas van a pagar lo que al Estado uruguayo le cueste el control.

-Por un lado puede ser la empresa, por otro lado nosotros también apostamos a la cooperación internacional.

-Son aspectos bastante costosos.

-Sí, pero es una inversión que se debe el país, más allá de las empresas. Primero, el país tiene bajas emisiones, porque comparativamente sufrió un desdesarrollo, una desindustrialización, en la que pasamos a los mínimos, mínimos. Nos tenemos que dar un nivel de tolerancia. Si va a haber desarrollo industrial, vamos a tener que aceptar un determinado nivel de emisión de COP y buscar controlar aquellas emisiones no controladas, como las quemas de campos, mejorar las prácticas, etcétera.

-La pregunta precisa -más allá de la política general- es si hay algún compromiso de las empresas o con las empresas respecto del financiamiento de las actividades que se le planteen al Estado uruguayo para controlar su actividad.

-Han manifestado su voluntad de colaborar, no hemos llegado al plano de la discusión de en qué, cómo y cuándo. Pero, a la vez, nosotros sabemos que eso tenemos que solucionarlo porque es una necesidad para todo el país. Estamos viendo qué cosas pueden venir vía el apoyo de la empresa. Otras pueden venir por la cooperación, como esta asistencia técnica de Finlandia. Y estamos elaborando otros proyectos para mejorar el desempeño del país en este aspecto. Entonces, además de un desafío, es una oportunidad que tiene el país para asumir este tema en su conjunto.

-No existe un modelo de mejores tecnologías disponibles (MTD) para plantas de celulosa, ni una combinación de MTD aplicable por igual en Europa y en Uruguay. La práctica es decidir en cada caso, dependiendo de la escala del proyecto, las MTD de cada proceso y el ambiente local. ¿Cómo se hará en este caso?

-Eso está puesto como condición. Luego viene la etapa de los planes de gestión. En el caso de Botnia, ahora estamos con el plan de gestión de la obra, luego entrará el plan de la operativa de la fábrica. En este plan vamos a firmar el acuerdo, técnica por técnica, de cuáles son las disponibles, cuáles son las más actualizadas, qué mejoras hacen en los procesos. Lo veremos entonces en esta etapa de discusión.

-¿La DINAMA tiene o ha encomendado un estudio de impacto ambiental que incluya los efectos del funcionamiento de las dos plantas, ENCE y Botnia, juntas?

-La propuesta de ENCE entró cuando no se sabía de la intención de Botnia. Cuando entra la propuesta de Botnia, en algunos parámetros se le exigió que cumpliera ciertos niveles teniendo en cuenta las emisiones de ENCE. En la actualidad, avanzó más el emprendimiento de Botnia que el de ENCE, entonces en los planes de gestión podemos hacer rever alguna de esas cuestiones. De todos modos, supimos también que el Banco Mundial estaría pidiéndoles, dentro de la revisión que hace para conceder los préstamos, evaluaciones ambientales cruzadas. Le dijimos al Banco Mundial que nos interesa disponer de esa información, porque nos salva así ese desfasaje entre las propuestas.

-La toma de agua de ose para la ciudad de Fray Bentos, que se estima debería trasladarse hacia el norte de la planta, ¿quién la resuelve y quién la financia?

-Si hay cambio de la toma, la empresa se comprometió con ose a financiarlo. Esto lo estamos discutiendo con el directorio de ose.

-¿No está decidido aún?

-Creo que con respecto a la toma sí, lo que estaba en discusión era con respecto al saneamiento. La posibilidad de hacer el saneamiento asociado a esa obra.

-La DINAMA no había aceptado hasta ahora esta opción, porque al mezclar las aguas servidas de Fray Bentos con las de la planta se confundía el origen del efluente.

-Sí, pero en términos de calidad ambiental, el dar una solución a este tema mejora la calidad del río Uruguay en todos los aspectos. El problema es la dependencia que genera con la planta y esto todavía se está analizando en el equipo.

 

Sobre las "mejores tecnologías disponibles"

Las disposiciones ambientales de la Unión Europea establecen, a partir de 2007, la prohibición del blanqueo por medio del cloro elemental, aceptándose la tecnología ECF (elemental chlorine free, libre de cloro elemental, que usa un compuesto de cloro, el dióxido, en esa parte del proceso) o mejores.

Pero mientras las autoridades uruguayas y las empresas involucradas han dicho que no habrá contaminación o que será controlada y despreciable, debería decirse que la tecnología ECF es contaminante y que lo que se hace son esfuerzos para limitarla en cierta medida. Para dar una evidencia de esta afirmación, una cita: "El uso de cloro elemental para el blanqueo no se recomienda. Sólo los procesos ECF son aceptables y, desde una perspectiva ambiental, los tcf son preferidos" (Manual de prevención y abatimiento de la contaminación, Banco Mundial, 1998).

En Estados Unidos el dióxido de cloro está clasificado por la Agencia de Protección Ambiental (EPA, en inglés) como un gas de riesgo agudo y altamente explosivo. El Ministerio de Transporte prohíbe el transporte de dióxido de cloro sin procesar y exige que sea producido en las propias plantas que lo usan como componente.

El proceso de blanqueo tcf (totally chlorine free, totalmente libre de cloro), como el nombre lo dice, ha eliminado completamente el cloro y sus compuestos, y al suprimir este componente de riesgo elimina los problemas de control del proceso ECF que, a pesar de estos controles, no puede evitar la ocurrencia de "accidentes".

Las pruebas están a la vista. La planta de ENCE en Pontevedra, España, aplica ECF, y debido a los impactos registrados enfrenta diversos procesos judiciales y protestas de la población. Los problemas de la Planta Valdivia de la empresa Celco-Arauco en Chile, que llevaron a su actual cierre, también han sido con la tecnología ECF.

El sistema tcf utiliza blanqueadores a base de oxígeno, tipo peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), ozono y oxígeno gaseoso, una tecnología que ha demostrado ser eficiente, posible y económicamente conveniente. Finlandia se precia de haber construido la primera planta con tcf, pero sigue usando el ECF.

Si es claro que existen tecnologías mejores que la ECF, ¿por qué se la sigue usando? Por la misma razón que se siguen usando combustibles fósiles en lugar de fuentes de energía limpia, a pesar de saberse los impactos nocivos de los primeros sobre el planeta. Porque a los inversores les sale más barato y ganan más.

Aunque se use hoy por hoy la ECF, la diferencia entre Europa y Uruguay es que la primera viene investigando y discutiendo este asunto desde hace mucho tiempo y ha adoptado un proceso de eliminación progresiva de la contaminación. En Uruguay parece que para industrializarnos debemos seguirle el paso a Europa.

Mientras que en Europa existe un complejo proceso de inspección y control ambiental, logrado a través de arduas negociaciones y acuerdos entre las empresas y los gobiernos, en Uruguay no hay nada de esto hasta el presente. El traslado de estas industrias al Sur incluye este desfasaje en las ventajas comparativas.

"La creciente fortaleza y confianza de los productores latinoamericanos fue demostrada adicionalmente por el ritmo creciente de las nuevas inversiones en la región, que casi doblaron el índice de depreciación y el índice de inversión de la industria como un todo", se señalaba en el informe "La industria global de madera y papel", elaborado por la consultora Price Waterhouse Cooper en 2004.

(*) Publicado originalmente en el semanario Brecha de Uruguay.

 

Nacionales | BOTNIA Y ENCE
Aunque el río suena, las papeleras siguen
Las compañías aseguran que, aún sin el apoyo del Banco Mundial, seguirán adelante con la construcción de sus plantas de celulosa en Uruguay. Afirman que las protestas no retrasaron sus proyectos. Sus estrategias comerciales y su larga historia en Uruguay.

Son argentinos?". "Sí". "¿A favor o en contra de las papeleras?". El diálogo se reproduce a cada rato entre los empleados uruguayos de Migraciones y los turistas que cruzan el puente que une Gualeguaychú, Entre Ríos, con Fray Bentos, Uruguay, escenario central de las protestas. El nivel de movilización y de rechazo, más fuerte del lado argentino que del uruguayo, no parece torcer el rumbo de la finlandesa Botnia y la española ENCE, las compañías que ya empezaron a construir sus cuestionadas plantas a la vera del río Uruguay. Directivos de ambas aseguran que aún en el supuesto de que se trabe el crédito del Banco Mundial (BM) –por lo que apuesta fuerte el gobernador entrerriano, Jorge Busti– el proyecto seguirá adelante. A tal punto que en uno de los casos –ENCE– sus accionistas aprobaron una ampliación de capital para la obra. Las empresas adjudican los temores ambientales de los pobladores a la desinformación. Sus reclamos y protestas, advierten, son contemplados, aunque hasta el momento no han modificado en nada sus planes de negocios. Aún cuando los puentes estén cortados, las empresas parecen saber cómo encontrar caminos alternativos.
El río Uruguay hace una curva a la altura de Fray Bentos y quien la sobrevuele podrá ver que en los dos terrenos pensados para las plantas ya hay camiones haciendo movimiento de tierras. Los proyectos cuentan con el permiso otorgado por la autoridad ambiental uruguaya, mientras un estudio preliminar de la Corporación Financiera Internacional (CFI) –brazo financiero del BM– les resultó favorable. Busti lo impugnó de inmediato, al tiempo que se motorizó un nuevo corte del puente el viernes 23. Ahora se abrió un plazo de 60 días para escuchar opiniones. Luego, se dictará el informe definitivo que será elevado al directorio del BM para que este decida si se otorga el crédito. Su monto representa la décima parte de la inversión total.
"Ni el capitalista más extremo construiría algo en contra de las leyes", dice Emilio Rodríguez Pérez, director general de ENCE. "Una fábrica nunca es perfecta, toda actividad tiene un impacto. Lo que se hace es reducir los riesgos. La planta cumplirá sobradamente con los estándares internacionales. A la vez, reconozco que en el tema ambiental no hemos empezado bien", dijo en relación con el antecedente que los manifestantes esgrimen contra ENCE. Tras un juicio que duró 12 años iniciado en 1990, la española fue condenada por delitos ecológicos ocurridos en su fábrica de Pontevedra, España. Hubo un acuerdo económico con los damnificados, la empresa pagó multas y sus directivos recibieron una condena "simbólica", según Rodríguez Pérez, ya que continuaron en sus cargos. Tanto él como el "asesor estratégico" y vocero de Botnia, Carlos Faroppa (ver entrevista), coinciden en que la oposición proviene de que la gente no ha sido bien informada. La vicepresidente de ENCE Uruguay, Rosario Pou, sintetizó: "No hay peor ciego que el que no quiere ver. Dialogar e informarse no es cortar una ruta. Los argentinos deben entender que esta vez su hermano más chico se sacó la lotería".

NI PAPELERAS NI NUEVAS. Bautizadas por los medios como "las papeleras", en realidad no fabrican papel sino su paso previo, la pasta celulosa. Y ambas tienen ya su historia en Uruguay en el negocio forestal. ENCE empezó a comprar tierras en 1990 para plantar eucaliptus y cinco años después ya comenzó a exportar madera, creando la empresa Eufores. En 1998, compró las 2.200 hectáreas de la Estancia M’Bopicuá, con el objeto de construir una terminal portuaria y, en el futuro, un establecimiento industrial. Con una inversión de u$s 30 millones financiada por el BID, en diciembre de 2003 se inauguró el puerto, privado pero de uso público. A través de él, ENCE aspira a llenar barcos no sólo con su madera y su celulosa, sino también granos, cítricos, fertilizantes y otros productos de terceros, en especial de una zona franca contigua de 280 hectáreas.
Los españoles ya invirtieron u$s 200 millones en Uruguay. Previo a eso, analizaron la posibilidad de asentarse en otros países de la región, incluyendo la Argentina. Uruguay los sedujo no sólo por las buenas condiciones para que crezca el eucaliptus globulus, la especie recomendada para producir celulosa, sino porque el país contaba con un plan de beneficios para inversiones forestales sancionada en 1987. ENCE tiene 120 mil hectáreas, 80 mil de ellas plantadas. Tras una década de explotación forestal, decidió que era la hora de un planta en Sudamérica –tiene 3 en España– para diversificar la inversión entre el área-euro y el área-dólar.
En el caso de Botnia, Faroppa explica que siempre pensaron el negocio en Uruguay. Las únicas alternativas que se analizaron para ubicar su primera planta fuera de Finlandia fueron en otros continentes. Su historia uruguaya también empezó en 1990. Su accionista principal, la papelera finlandesa UPM Kymmene, compró el 40% en una empresa forestal que compartía con el grupo Shell. Cuando la petrolera anglo-holandesa decide salir del negocio forestal en la región, Botnia decidió comprar el 60% restante. Hoy tienen cerca de 100.000 hectáreas propias, un 60% de ellas plantadas; también tienen acuerdos de largo plazo y de intercambio tecnológico con empresas forestales locales.
ENCE fabrica exclusivamente celulosa; no produce papel, sino que las papeleras del mundo son sus clientes. Desde Fray Bentos aspira a exportar a la Unión Europea y a Japón. Botnia tampoco elabora papel, pero sus dueños son dos grandes papeleras; el 80% de lo que produzca en Uruguay tendrá como destino el autoabastecimiento. No obstante, Faroppa admite que "producir papel en Uruguay es un desafío para el futuro". Ambas afirman que no tienen interés primordial en el mercado argentino, ya que no es demasiado grande y ya existe quien lo cubra.
La historia de Botnia y ENCE en Uruguay viene a cuento en razón de la remanida posibilidad de que las plantas se hubieran instalado del lado argentino del río Uruguay. Cuando empezaron a planear la construcción, ambas compañías tenían casi una década previa de explotación forestal en la otra orilla; resulta evidente lo antieconómico de instalar las fábricas lejos de los árboles. El motivo originario por el cual eligieron Uruguay hay que buscarlo en las condiciones uruguayas para la explotación forestal y no en las eventuales condiciones para instalar una planta.

NI COMPETIDORES NI ALIADOS. En alguna época, Botnia y ENCE tuvieron en Europa planes conjuntos de comercialización que hoy ya no existen. En esta etapa sudamericana, sostienen que atacarán a diferentes mercados, por lo que su nivel de competencia será bajo. A pesar de ello, no se registra ninguna estrategia común para enfrentar las críticas. Aunque ENCE piensa en un negocio portuario cargando mercaderías de terceros en M’Bopicuá, Botnia no lo utilizará. Sus productos son llevados a través de barcazas que parten de su establecimiento hasta su propio puerto, ubicado en Nueva Palmira, en Colonia, al sur del país.
Las empresas descartan que detrás de la oposición -que ha alcanzado tanta difusión mediática- haya algún interés que vaya más allá de la preocupación ambiental sembrada entre las poblaciones de la zona. Aunque en ENCE, alguien sugiere: "Tal vez alguien no quiera que sirvamos como buen ejemplo, porque nuestra tecnología será lo más moderno y menos contaminante que existe. Algunos argumentos que se escuchan, como lo de la lluvia ácida, pueden ser refutados por un estudiante de ingeniería. En lo comercial, nadie tiene por qué temernos en Argentina; es claro nos interesa tener clientes que pagan en euros, no en pesos".
La tecnología elegida en ambos casos se denomina ECF (elemental chlorine free) en lugar de la TCF (totally chlorine free). El primero no utiliza el cloro elemental; el segundo no utiliza ninguna clase de cloro, pero no es utilizable para la elaboración de celulosa destinada a papeles de alta calidad. La ECF fue utilizada en la planta chilena de Arauco, sobre la cual Faroppa asegura que "no tiene relación alguna con Botnia". Para Rodríguez Pérez, "la confusión se genera en que usamos el apellido del cloro, pero sus efectos no son nocivos". También refutó la posibilidad de que haya escapes de gas, ya que ese combustible no será utilizado en la planta.

EL RIESGO DE CALLAR. La discusión tecnológico-ambiental es compleja y, tal vez, interminable. Lo cierto es que en temas tan sensibles hace falta serlo y parecerlo. Comunicar el uso de métodos amigables con el ambiente puede ser tan importante como su misma aplicación. Bien lo saben empresas como Monsanto, por caso, a quienes Greenpeace les ganó de mano al instalar en la opinión pública que los alimentos transgénicos eran nocivos. Cuando quisieron imponer sus argumentos, era tarde.
El consumo de papel, un índice que habla del grado de desarrollo de una economía, es de 56 kilogramos per cápita en promedio a nivel mundial. En Estados Unidos, supera los 200; en China, todavía no llega a 30. Un mercado fabuloso espera ser abastecido por los grandes productores globales, que no ocultan sus faltas ambientales en el pasado y que necesitan expandirse. Aún en los tiempos de tanto afán por la responsabilidad social, las empresas son empresas. Con un ojo atienden las protestas y, con el otro, a sus clientes.

Fernando Meaños. (Desde Fray Bentos, Uruguay)

 

 

TODA PLANTA DE CELULOSA CONTAMINA

 Laura Vales

“La instalación de las papeleras no debe convertirse en una disputa entre nuestros países, porque así como ahora van al Uruguay, mañana van a venir a la Argentina. Lo que importa es que los dos gobiernos, de común acuerdo, puedan fijarles reglas de cómo deben producir en la región”, sostiene Juan Carlos Villalonga, de Greenpeace. La organización ambientalista asegura que la producción de papel está teniendo una expansión a nivel mundial: “Crece en China, en el sudeste asiático, se mantiene en Europa y Estados Unidos, ya está en Brasil y ahora estamos viendo la avanzada en el Río de la Plata”. Por eso el problema no está haciendo otra cosa que comenzar. Y ocurre, además, con plantas que por su tamaño, “son un salto en escala monumental”.

–¿Todas las plantas de celulosa contaminan?
–Sí, todas contaminan. Pero si hablamos del proceso industrial, hay mejores tecnologías que las que proponen para Fray Bentos. A finales de los ’80, cuando empezamos a reclamar a las papeleras para que eliminaran el uso de cloro elemental, las empresas decían lo mismo que ahora dicen Botnia y ENCE. Hubo fuertes movilizaciones en Europa, en el ’90, ’95. Lo que la industria encontró como respuesta fue reemplazar el cloro elemental por dióxido de cloro, nació así el sistema que se conoce como ECF. Fue un avance, porque contamina menos, pero no elimina la contaminación: sigue descargando al ambiente sustancias organocloradas, dioxinas, lo que en el lenguaje técnico se denominan compuestos AOX, elementos que afectan el sistema inmunológico y son cancerígenos. Y que, además, son sustancias persistentes, con una baja capacidad de biodegradarse, por lo que permanecen años en el ambiente. En megaemprendimientos como éstos, que van a producir un millón quinientas mil toneladas de pasta, el volumen de los efluentes volcados al río y el humo que va a ir al aire son altamente significativos. Por eso planteamos que tienen que usar otra tecnología, la TCF, totalmente libre de cloro.

–¿Es limpia?
–No, pero es mejor.

–¿En qué consiste?
–Usa compuestos en base a oxígeno en el proceso de blanqueo de la pasta de celulosa: oxígeno, ozono y agua oxigenada.

–¿Es mucho más caro?
–Es un dato incierto. Pero podemos decir que Botnia, en Finlandia, tiene cinco plantas, y dos de ellas usan tecnología TCF.

–Las empresas aseguran, sin embargo, que es un sistema perimido.
–No es cierto, hace años que venimos en este debate. Al principio el tema era si se lograba el mismo grado de calidad, hoy esta papelería compite en los estándares más altos. (Saca de entre sus papeles una revista de hojas satinadas, la muestra.) Es exactamente igual que cualquier otra. Tiene similar grado de blancura y resistencia. De hecho, Fanapel, del Uruguay, va a reconvertir su sistema a éste. Y acá tenemos a Massuh.

–Las empresas también dicen que el papel TCF es menos reciclable, con lo que el daño ambiental final es el mismo.
–Tampoco es real, son discusiones un tanto viejas. No sólo no es así, sino que además son plantas más eficientes desde el punto de vista energético. El sistema TCF te permite llevar a cero los compuestos organoclorados. Y la gran ventaja es que se puede avanzar en el cierre del circuito.

–¿No devolver el agua usada en el proceso industrial al río?
–Todos están en ese proceso, algunas plantas al 70 por ciento, otras al 90 por ciento. Y ahí es donde tiene que ir la industria. Pero si no la forzamos, por supuesto que va a usar al método más cómodo, aunque resultemás contaminante. Nosotros se lo planteamos a Menem y a De la Rúa, y ahora vemos la necesidad de que haya un acuerdo entre el Uruguay y la Argentina. Tenemos que colocar estándares de producción limpia, porque van a venir a la región. Este es el momento de decir cuál es el modo en que queremos que se produzca, esa es la discusión que debió haberse dado en el GTAN.

–¿El cloro es el único tema?
–No. Es importante porque una cosa es tener una planta que va a estar contaminando por 40 años y otra que dé la posibilidad de ir mejorando su sistema de producción. Pero también hay que regular las plantaciones, y trabajar sobre el tercer eslabón, que es disminuir el consumo. Porque no es cierto que el mayor consumo de papel sea el cultural: el mayor consumo tiene un uso superfluo, como el packaging. Hacer limpia la industria del papel es abordar todo el proceso, y en este contexto también hay que discutir si Fray Bentos es el mejor lugar. ¿Pondríamos una papelera, aun la menos contaminante, frente al Perito Moreno? Las plantas no tienen que colisionar con el uso que se le da a una zona.

–Mencionó un cambio de escala: ¿de qué magnitud?
–La Argentina tiene 10 plantas de celulosa. Todas juntas producen la mitad de lo que van a elaborar M’Bopicuá (de ENCE) y Orion (de Botnia); eso da una idea del salto de escala.

–Dice que Botnia y ENCE son una avanzada. ¿Cree que van a venir otras?
–Sí. Los dos países, Uruguay y Argentina, somos mirados con avidez por el sector, porque tenemos espacio para forestar y condiciones económicas que les resultan favorables. Por eso es necesario que discutamos cómo queremos que se instalen, en qué condiciones.

–¿Cómo trabajan las papeleras argentinas?
–Hay un mix, aunque ninguna es un ejemplo de producción limpia. En Misiones funciona una con el mismo sistema que proponen Botnia y ENCE. Massuh, en el conurbano, adoptó la tecnología TCF. Celulosa Argentina es igual que la de Misiones, y también la de Capitán Bermúdez, en Santa Fe. En cambio, tenemos un muy buen caso en Cipolletti, donde están haciendo el cartón para las manzanas sin cloro y sin uso de fibras vírgenes, con material reciclado.

–¿Y en Europa?
–Hay un proceso de saturación a dos niveles. En Finlandia están al tope, en Rusia hicieron un desastre con los bosques primarios. Lo que nosotros estamos resolviendo ahora es si queremos estar, dentro de diez años, como Finlandia o Alemania.

–Ya tenemos al Riachuelo. Da la impresión de que en Alemania no llegan a ese punto.
–Europa tiene un clima de prolijidad, pero no hay que sacar muy rápidamente la conclusión de que están bien. Tienen sus recursos hechos bolsa.

–¿No están protegidos por una buena legislación?
–Ellos establecieron un manual de buenas prácticas, que consiste en la descripción de tecnologías consideradas aceptables; hay un rango del que sólo quedan afueras las peores. Es decir que las plantas pueden calificar dentro de esas prácticas europeas, pero una con las dimensiones de Botnia no podría instalarse en Europa, porque el efecto acumulativo no la haría tolerable.

 

LA CONSTRUCCIÓN DE LAS PLANTAS DE CELULOSA NO SE DETIENE, DIJO EL PRESIDENTE El Presidente Vázquez sostuvo que "Uruguay está recibiendo un daño real al día de hoy por acciones de grupos ambientalistas del otro lado del Río Uruguay, a cuenta de un eventual daño que quizás podría recibir la Argentina dentro de 4 o 5 años". Vázquez, manifestó que "esto es lo que ha pasado con Uruguay y Argentina, nos han inflingido un daño real a cuenta de un hipotético y un virtual daño que quizás pueda aparecer dentro de algunos años. El gobierno uruguayo se compromete a controlar estrictamente los efluentes químicos y gaseosos que salgan de estas plantas cuando estén funcionando, para que los mismos estén comprendidos dentro de lo permitido por la normativa regional nacional e internacional que es muy estricta al respecto". El Presidente de la República dijo que "estas plantas de pasta de celulosa, no papeleras, que se van a desarrollar en el Uruguay se llevarán adelante con la más moderna y alta tecnología, no sólo en la producción de la pasta sino también con una altísima tecnología moderna en el control de los efluentes". Asimismo, expresó que "los niveles de contaminación que puedan haber, que siempre con una actividad industrial inevitablemente existen, van a estar comprendidos no sólo dentro de la normativa que exige hoy la Unión Europea, sino que están comprendidos también dentro de la normativa que la Unión Europea va a exigir a partir del año 2007 que es mucho más estricta que la que tenemos ahora". El Presidente, manifestó que "Uruguay está catalogado internacionalmente como un país que respeta el medioambiente, y que se sigue dialogando con Argentina, con su Presidente, Néstor Kirchner, como forma de intentar encontrar un camino de acuerdo, en paz, con calma, con tranquilidad, respetando los derechos que tenemos los dos países de cuidar a nuestra gente". Tabaré Vázquez, subrayó que "la construcción de estas plantas no se detiene, el gobierno no va a dar ninguna orden para detener su construcción, hay que seguir con la construcción de las mismas, vamos de todas a maneras a intentar encontrar ese camino y yo estoy seguro que lo vamos a lograr, porque es mucho lo que pesa en el relacionamiento entre nuestros pueblos hermanos". El Presidente de la República, señaló que en la recorrida que realizará por países de América del Sur, se tratarán temas de interés binacional y "también vamos a llevar a cada uno de los gobiernos a visitar todo lo actuado por Uruguay en el tema plantas de celulosa". PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, TABARÉ VÁZQUEZ, EN CONSEJO DE MINISTROS PRESIDENTE VAZQUEZ: Gracias señor Canciller. En esta recorrida que vamos a hacer por los países de América del Sur, está motivada para tratar temas de interés binacional con los distintos países, pero también vamos a llevar a cada uno de los gobiernos que visitaremos todo lo actuado por Uruguay en el tema plantas de celulosa, toda la información pertinente a la etapa en la que nos encontramos en el levantamiento de éstas industrias, en el control que estamos dispuestos a llevar adelante para preservar el medioambiente. Uruguay es un país altamente catalogado a nivel internacional como que respeta el medio ambiente, no hay otro país en América del Sur que sea considerado como Uruguay en el respeto a los ecosistemas, en el respeto al medioambiente, y entonces queremos hacer conocer a los países integrantes del MERCOSUR y a los socios MERCOSUR, con la seriedad, con la responsabilidad con que hemos actuado y seguiremos actuando en este y en otros temas donde, sin duda, la preservación del medioambiente juega un papel de primerísima importancia. No visitaremos en esta gira a la República Argentina, a nuestros hermanos argentinos, pero quiero decir que el lunes pasado estuve en contacto con el Señor Presidente de la Nación argentina, el doctor Néstor Kirchner, conversando sobre este tema, e intentando encontrar un camino de acuerdo para que, en paz, con calma, con tranquilidad, respetando los derechos que tenemos los dos países de cuidar a nuestra gente, de respetar y hacer respetar nuestra soberanía, encontrar un camino, entonces, que nos permita continuar, como vamos a continuar, porque la construcción de estas plantas no se detiene, el gobierno no va a dar ninguna orden para detener la construcción de estas plantas, hay que seguir con la construcción de las mismas, vamos de todas a maneras a intentar encontrar ese camino y yo estoy seguro que lo vamos a lograr, porque es mucho lo que pesa en el relacionamiento entre nuestros pueblos hermanos. Hay más de 300.000 uruguayos viviendo en la Argentina, y hay muchos argentinos viviendo en el Uruguay, y muchas inversiones importantes argentinas radicadas en el Uruguay, y el comercio que tenemos con Argentina es un comercio extremadamente importante, quizá el señor Ministro de Relaciones Exteriores pueda dar las cifras de lo que fue el comercio con Argentina en cuanto a lo que nos vendió Argentina y le vendimos a Argentina... MINISTRO GARGANO: Argentina exportó hacia Uruguay 900 millones de dólares y Uruguay hacia Argentina 269 millones de dólares. PRESIDENTE VAZQUEZ: Bien, entonces Uruguay también desde el punto de vista comercial tiene una gran importancia para la República Argentina, como Argentina la tiene para Uruguay, y buscaremos por el camino del diálogo, del razonamiento, de dar argumentos sólidos, encontrar esa posibilidad de eliminar estos inconvenientes que estamos teniendo y que desde nuestro punto de vista no se justifican, porque Uruguay está recibiendo un daño real al día de hoy por acciones de grupos ambientalistas del otro lado del Río Uruguay a cuenta de un eventual daño que quizás podría recibir la Argentina dentro de 4 o 5 años; un eventual daño que quizás podría recibir la Argentina dentro de 4 o 5 años. A cuenta de eso nosotros hemos recibido ya, ahora, un gran daño en nuestra economía, como ustedes saben. La otra vez usábamos una imagen, un símil, para tratar de explicar con mayor claridad cuál es la situación: Argentina y Uruguay son dos países tangueros, nos gusta el tango, como nos gusta el fútbol, y el tango a veces hace mención, sobre todo en los viejos tangos, en los tangos de la vieja guardia, de situaciones tristes, no deseables, pero que grafican mucho la realidad, y yo diría que lo que ha pasado entre Argentina y Uruguay en este relacionamiento por este tema es casi como la letra de un tango que, el tipo, el hombre le pega hoy a la mujer, la lastima, la golpea, le rompe algún hueso a cuenta de que quizá dentro de cinco años la mujer lo va a engañar con otro, sin saber si realmente lo va a engañar o no lo va a engañar y usando los procedimientos que no son los adecuados. Y esto es lo que ha pasado con Uruguay y Argentina, nos han inflingido un daño real a cuenta de un hipotético y un virtual daño que quizás pueda aparecer dentro de algunos años y que el gobierno uruguayo se compromete a controlar estrictamente los efluentes químicos y gaseosos que salgan de estas plantas cuando estén funcionando, para que los mismos estén comprendidos dentro de lo permitido por la normativa regional nacional e internacional que es muy estricta al respecto. Estas plantas de pasta de celulosa, no papeleras, sino de producción de pasta de celulosa que se van a desarrollar en el Uruguay se van a llevar adelante con la más moderna y alta tecnología, no sólo en la producción de la pasta sino también con una altísima tecnología moderna en el control de los efluentes. Y los niveles de contaminación que puedan haber, que siempre con una actividad industrial inevitablemente existen, van a estar comprendidos no sólo dentro de la normativa que exige hoy la Unión Europea, sino que están comprendidos también dentro de la normativa que la Unión Europea va a exigir a partir del año 2007 que es mucho más estricta que la que tenemos ahora. Por tanto, el Uruguay está dando garantías de un estricto control y si no se cumple por parte de las empresas realmente lo que está pactado en cuanto a respetar el medio ambiente, el gobierno actuará suspendiendo el funcionamiento de estas fábricas o si simple y llanamente si no se cumple cerrándolas. Pero tenemos la garantías de que va a haber un control muy estricto por parte del gobierno y hemos ofrecido además, y lo seguimos ofreciendo al gobierno argentino, instalar un ámbito, una comisión, un grupo de trabajo, como quiera llamársele, de técnicos uruguayos pero también argentinos y si Argentina quiere, de tercer lugar, técnicos destacados a nivel internacional, que en conjunto sean los que controlen si realmente los efluentes cumplen con la normativa indicada. Más garantías no podemos dar, y yo seguramente apelo a que finalmente prime un criterio sensato en la resolución de un diferendo que es muy triste porque es mucho en la historia y en la actualidad y seguramente en el futuro lo que nos une a nuestros hermanos argentinos, un pueblo al que mucho queremos, al que mucho respetamos y seguramente por todas estas razones vamos a encontrar un camino de encuentro. Muchas gracias señor Canciller, pasamos al señor Ministro del Interior.

 

 

LOS QUÍMICOS Y LA CELULOSA
23.02.2006

Los principales químicos del país se pronunciaron en una carta abierta sobre las plantas de celulosa, afirmando que el método de blanqueo propuesto por los ecologistas puede ser más dañino que el usado por las empresas.

Los investigadores del Área Química del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas se pronunciaron sobre el tema del momento: la presunta contaminación ambiental de las plantas de celulosa.
En su carta, publicada por el semanario Búsqueda, aclaran que no existe ninguna razón científica para asegurar que las plantas de celulosa de Fray Bentos contaminarán el ambiente.
Los científicos comienzan la misiva aclarando que algunas de las derivaciones del conflicto deberán ser estudiadas por especialistas de otras áreas. Es decir, para conocer el impacto en la flora y fauna, fenómenos migratorios o desecamiento de tierras habrá que consultar a otros colegas. Intentan definir luego qué es la contaminación, nombrando decenas de objetos de uso diario y afirmando que la transformación del medio ambiente a cargo de millones de seres humanos trae siempre implícita algún tipo de contaminación, que no puede eliminarse a no ser que se decida volver a una fase histórica anterior a la civilización.
En cuanto a la fabricación de celulosa, la polémica surge en torno al blanqueo del papel, ya que es un proceso que requiere el uso de sustancias químicas, que pueden tener un efecto contaminante. Hoy en días, hay dos procesos modernos para efectuar estas operaciones: ECF (Libre de Cloro Elemental) y TCF (Totalmente Libre de Cloro), que sustituyen al tratamiento antiguo con cloro libre, mucho más perjudicial, y que aún se mantiene en el 20 % de las fábricas de celulosa del mundo, incluyendo dos que se encuentran sobre el río Paraná, en la provincia argentina de Misiones.
El proceso totalmente libre de cloro, que es el que piden varios ambientalistas junto a Greenpeace, sustituye este elemento por el peróxido de hidrógeno, lo que produce un tipo de papel que se recicla menos veces que con el sistema ECF (usado por Botnia y Ence). Según los químicos, este primer proceso termina siendo igual de contaminante que el segundo, debido a que requiere consumir más árboles para cubrir la misma demanda de papel. El método TCF, por su parte, produce un 12 % más de gases de efecto invernadero que el ECF, requiere un 10 % más de combustible fósil y un 11 % más de madera para producir los mismos volúmenes de papel.
Sobre los dos sistemas hay diferentes ideas en el mundo actualmente, aunque todos están de acuerdo en que la presión de los ecologistas logró que se descartara en casi todas partes un proceso antiguo que contaminaba y que intenta ser erradicado en forma merecida. Si bien la metodología preferida por Greenpeace es la totalmente libre de cloro (TCF), en la que se opera en un ciclo cerrado y los efluentes no se vierten en el medio, la teoría más aceptada propone el método ECF sumado al control de los efluentes sólidos, líquidos y gaseosos. Esta última opción es la que afirman tomar Botnia y Ence, aunque los químicos recuerdan que deben controlarse las operaciones.
Los dos sistemas, continúa la carta, no producen dioxinas contaminantes a nivel de detección, por lo que no representan más riesgo cancerogénico que la quema de leña o madera de monte. Con el tratamiento de los efluentes, incluso en las condiciones más desfavorables y siendo los mismos diluidos en el río Uruguay, no habría amenaza para la salud.
La tecnología a usarse en Uruguay es la misma que la de la planta recientemente aprobada en Australia y una instalada en este año en Alemania. No es cierto que la misma haya sido rechazada por la Unión Europea, ni que el tratamiento ECF sea dejado de lado en el 2007, ya que el único que se prohibirá será el de cloro libre elemental (es decir, el que usan las plantas argentinas). Tampoco es cierto que se arrojarán al río Uruguay desechos clorados, o nitrógeno y fósforo, ya que serán tratados biológicamente en barros activados.
Por último, invitan a los lectores a comprobar estos hechos tanto en el sitio web de la DINAMA, como en el de Botnia y el de la asociación ecologista Friends of the Earth. Afirman, asimismo, que no hay razón para pensar que las plantas contaminarán, si se realiza el control de los efluentes tal cual se prometió.

Montevideo Portal