Qué hacer cuando nos falla un diskete

Qué hacer cuando nos falla un diskete?

Sabemos que el backup o copia de respaldo es imprescindible. Con buena suerte, nunca vamos a necesitar esos discos, pero si ocurre alguna catástrofe en nuestra PC (o en una gran red corporativa), es lo único que nos permitirá recuperar los datos.

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En general, hace falta por lo menos un par de desastres para que aprendamos que nuestros datos son la única pieza de computación que ni todo el oro del mundo puede pagar, para que nos demos cuenta de que nuestras fotos, textos y mensajes de correo electrónico sólo existen en el limbo digital, intangibles, irrepetibles y tan frágiles como preciados.
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Pero hay una experiencia más amarga que la de perder el disco fijo y descubrir que no teníamos un backup, y es la de caer en cuenta de que uno o varios de los diskettes de respaldo están corrompidos, no sirven, están pinchados , como se dice en la jerga.
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Sobre llovido...
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Normalmente, cuando se crea un backup, los datos se comprimen (para ahorrar espacio) y se los graba en cinta o diskette. Ambas cosas son una invitación a la calamidad. Por un lado, los floppy son muy sensibles a los campos magnéticos; mucho más de lo que solemos creer.
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Puede tenerlos en un lugar no del todo libre de polvo o expuesto a cambios grandes de temperatura y le aseguro, luego de más de una década de confiar en estos discos, que los datos se conservarán con buena salud. Pero alcanza un altavoz de baja potencia sin blindaje, un televisor (o el monitor de la PC, ya que estamos), un pequeño imán o cualquier otra fuente aparentemente inocente de magnetismo para dañar los datos. Esto es perfectamente lógico, claro, ya que la diskettera usa un minúsculo cabezal magnético para grabar la información.
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Si un diskette fuera una hoja escrita con delicada caligrafía, un campo magnético externo equivaldría a volcar un tintero sobre el papel.
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Y aquí es donde el otro factor entra en juego: la compresión. Si vuelca un tintero sobre una hoja de papel, pero sólo se mancha un fragmento poco importante del texto, será posible recuperar los párrafos significativos y no todo estará perdido. Pero imagine que el texto está encriptado y la decodificación depende en un 100% de que se conserve íntegro.
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Bueno, eso es exactamente lo que ocurre con los archivos comprimidos. Si se les daña un solo bit, ya no hay forma de volver atrás. En realidad sí la hay, pero es más complicada y, eventualmente, más costosa.
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Mientras no había discos ópticos, la cinta y los diskettes eran la única opción. Por costos, las cintas siguen siendo lo que más eligen las compañías, con los discos duros bajando de precio y empezando a competir con éstas.
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Pero no es lo que hacemos en casa o en nuestro pequeño estudio. Ni siquiera en una red doméstica formada por dos o tres PC. El CD-R ( compact disc-recordable ), más resistente al castigo que los diskettes y cintas, y mecánicamente más estable que los discos rígidos, es una opción más económica para volúmenes medios.
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Pero ésta es la mitad de la historia, o todavía menos. Si bien las grabadoras de CD-R y CD-RW ( compact disc-rewritable ) han bajado de precio, el dólar a 3,5 pesos hace que no mucha gente invierta en esta tecnología sólo para almacenar cinco o seis megabytes por mes.
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El diskette, muy a pesar de las voces de siempre que quieren darlo de baja, sigue siendo un soporte sumamente útil. Y confiable, si se contemplan los recaudos esenciales.
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Pero sí, pueden fallar. Es así como hace unos años, un amigo mío llegó a la Redacción con un floppy de 3,5 pulgadas en la mano y una expresión desolada en el rostro. Era la única copia de respaldo de su primera novela. Y su PC no podía leer el diskette. Había trabajado años en ese libro y lo peor no era que el diskette fuese la única copia que existía (luego de que su disco fijo pasara a mejor vida), ni que todo indicara que este backup también estaba corrompido; lo peor era que ese disco era palpable, estaba ahí, él sabía que su novela posiblemente todavía existía a unos clics de distancia.
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No recuerdo todos los pasos que di para recuperar el libro, pero finalmente le arranqué al disquito su valioso tesoro.
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Esta escena se ha repetido tantas veces que ya he perdido la cuenta. Aunque los fabricantes se ocupan de poner bien claro que los campos magnéticos son peligrosos para los floppy, la verdad es que el magnetismo es invisible. Si tiene una brújula, acérquela al monitor, el equipo de audio, la radio, los altavoces. En cuanto la aguja pierda el Norte, estará dentro de un campo magnético. Deje un diskette allí y en no mucho tiempo se habrá dañado.
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Solución, conserve la cajita de cartón donde vienen los floppy (los mantiene secos) y guárdelos siempre lejos del magnetismo. Luego de usarlos, guárdelos en la caja y póngalos de nuevo en el lugar seguro.
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Sin embargo, cuando la PC detecta fallas en un diskette y dice que no es capaz de leerlo o simplemente no encuentra los datos que usted grabó allí, no lo tire. En muchos casos, la información está intacta y lo que se ha estropeado es la estructura de directorio que Windows debe leer para llegar a los archivos.
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En el sitio del programador indio Sreejith Sreekumar ( paradiseprogramming.tripod.com ) hay varios buenos programas para intentar el salvamento en estas situaciones desesperantes. El Flop-Show es el más versátil porque permite tanto recuperar información de diskettes dañados como archivos borrados de unidades en buen estado. Ocupa apenas 86 kilobytes y viene en un archivo Zip.
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Como cualquier otra herramienta de esta clase, puede hacer un gran trabajo, pero no milagros. En más de una ocasión restaurará datos que sólo contienen ruido digital. Esto significa que los bits del floppy estaban más allá de toda cura.
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En este también puede bajar el Recover (para recuperar diskettes) y el Fundelete (para restaurar archivos eliminados), todos freeware y en inglés.
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Por Eduardo Dahl