HISTORIA DEL URUGUAY

HISTORIA DEL URUGUAY

REALIZAN: ALUMNOS DE QUINTO B



El territorio estaba habitado a la llegada de los conquistadores españoles por diferentes tribus indígenas.
Los charrúas, estaban en la costa septentrional del Río de la Plata. Las demás tribus, de origen tupí-guaraní,eran más evolucionadas que la anterior: bohanes, guenoas, yaros, minuanes, arachanes.

Descubrimiento.
Se considera como primera expedición conquistadora a la de Américo Vespucio, entre 1502 y 1508. En 1512, es posible que se haya efectuado un viaje secreto de Juan Díaz de Solís y más tarde, en 1514, que expedicionarios portugueses hayan incursionado en las costas uruguayas. Con seguridad Solís partió del puerto de Lepe(Huelva), en octubre de 1515. Recorrió la costa brasileña y llegó a las islas uruguayas, que llamó de Torres y de allí siguió hacia el oeste. En febrero de 1516 desembarcó en una zona que denominó Nuestra Señora de la Candelaria, que según algunos cronistas e historiadores es la actual Montevideo.
La expedición siguió por el Río de la Plata, al que denominaron Mar Dulce, y fondeó después en una isla que se llamaría San Gabriel, en la que Solís dejó sus dos carabelas de mayor calado, en tanto que con la tercera navegó hacia el norte hasta la isla de Martín García. Desembarcó en tierra con 50 hombres y murió, junto con sus acompañantes, a manos de los indígenas.
En 1520 Magallanes descubrió el río Uruguay, y luego tomó rumbo hacia el sur. En 1527 llegó una nueva expedición cuyo jefe era Sebastián Gaboto, quien exploró el bajo Uruguay, fundó el fortín de Sancti Spiritu en la desembocadura del río San Salvador e, ilusionado por el mito de las montañas de oro y plata, remontó el Paraná y el Paraguay. En 1528 le sucedió a Gaboto la expedición comandada por Diego García, quien remontó el río Uruguay, llegó al puerto de San Salvador y más tarde se encontró en el Paraná con Gaboto, a cuya autoridad debió someterse.
En 1529, los indios asaltaron e incendiaron el fuerte de Sancti Spiritu desastre que decidió el regreso de Gaboto.
Este expedicionario fue el encargado de denominar Río de la Plata al llamado, hasta entonces, Mar Dulce.

Conquista y colonización.
La primera población fue San Juan y estaba sobre el Río de la Plata, próxima a la desembocadura del Uruguay.
Los indígenas, en especial los charrúas, se opusieron a la violencia de los conquistadores, y realmente, la acción de las congregaciones religiosas impidió que algunas tribus fueran exterminadas. Hacia 1607 Hernandarias realizó una expedición a la "costa de los charrúas", y la recorrió desde la boca del río Negro hasta la bahía de Montevideo, al mismo tiempo que introdujo cien animales vacunos y algunos caballos y yeguas. Ese ganado se multiplicó óptimamente, a tal punto que pocos años después llegaban de Buenos Aires faeneros autorizados para matar reses y enviar sus cueros a Europa. Esta actividad dio gran vida a la costa y fue el origen de varios pueblos. La fundación de la Colonia de Sacramento por los portugueses, en 1680, fue el inicio de una constante rivalidad entre éstos y los españoles, hasta
los tiempos de la emancipación. En 1723 los portugueses se apoderaron de la bahía de Montevideo, pero al año siguiente fueron expulsados por Bruno Mauricio de Zabala, gobernador de Buenos Aires, quien en 1724, ante reiteradas órdenes de
Felipe V, procedió a fundar Montevideo. Para su defensa se construyeron las Murallas, la Ciudadela y otras obras de fortificación llevadas a cabo con indios de las Misiones jesuíticas del Paraguay. Sus primeros pobladores fueron veinte familias canarias y gallegas.
El 1º de enero de 1730 se creó el primer Cabildo y quedó establecida la ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo.
Allí se estableció inicialmente una comandancia militar, dependiente de las autoridades españolas de Buenos Aires, pero en 1749 se creó el cargo de gobernador y su primer titular fue José Joaquín de Viana. Durante su período gubernativo, tuvo lugar la llamada guerra guaranítica, motivada por la cesión de las misiones orientales, que la corona hiciera a
Portugal mediante el Tratado de Madrid de 1750. Al fundarse en 1776 el Virreinato del Río de la Plata, Uruguay quedó integrado al mismo, junto con la Argentina, Paraguay y el Alto Perú (actual región sur de Bolivia). En 1777 el Tratado de San Ildefonso determinó el límite entre las posesiones de España y Portugal en América, y fijó el actual territorio de Uruguay bajo la autoridad española. En 1801 y 1804 los portugueses intentaron algunos avances pero fueron desalojados por el Cuerpo de Blandengues, a las órdenes de Rondeau. Al producirse la toma de Buenos Aires por los ingleses en 1806, se procedió desde Montevideo a la reconquista. Durante la segunda invasión, en 1807, Montevideo resultó tomada por los ingleses. Finalmente el 12 de setiembre las fuerzas inglesas firmaron la capitulación y se retiraron del Río de la Ptata.

Independencia.
La independencia de los EE.UU. y la Revolución Francesa despertaron los ideales de emancipación en el Río de la Plata.
En 1808, durante ta invasión napoleónica a España, el Cabildo Abierto de Montevideo desconoció la autoridad del virrey Liniers y creó una Junta presidida por el gobernador Elío. Al producirse los sucesos de Mayo de 1810 en Buenos Aires, Montevideo desconoció la autoridad de la Primera Junta y permaneció fiel a las autoridades españolas, hasta que en 1814
capituló y se entregó a las fuerzas porteñas. El 28 de febrero de 1811, Pedro Viera y Venancio Benavídez protagonizaron el "Grito de Asencio", con el que se produjo el levantamiento en armas contra los españoles. Días antes el capitán de Blandengues, José Gervasio Artigas, había ofrecido sus servicios a la Junta que lo designó teniente coronel.
De regreso a Uruguay, venció a los españoles en la batalla de Las Piedras, el 18 de rnayo. Tres días después se inició el sitio de Montevideo. El 1º de junio Rondeau llegó al frente del ejército auxiliar, tomando la dirección del sitio. Al mes siguiente los portugueses, convocados por Ello, invadieron Uruguay. En octubre, el gobierno porteño firmó un armisticio con Elío y levantó el sitio. Ante esta acción Artigas, en total desacuerdo, comenzó su marcha hacia el norte, seguido por su ejército y el pueblo en éxodo, y fue proclamado "jefe de los Orientales". Instaló su campamento en el Ayuí, en la provincia de Entre Ríos (Argentina), y permaneció allí 14 meses. El territorio uruguayo fue invadido por los portugueses, que llegaron hasta las Misiones Occidentales y Artigas envió una fuerza para defenderlas. En enero de 1812 Vigodet, sucesor de Elío, rompió su armisticio ante la promesa del Triunvirato de ayudar a Artigas en contra de los portugueses. De este modo, Sarratea, con el pretexto de auxiliar a Artigas, acampó con su ejército en el Ayuí e inició las acciones para que los jefes artiguistas se pasaran a sus fuerzas. Pero la reacción fue a favor del caudillo y el gobierno porteño envió a Carlos de Alvear para arreglar la situación, aunque las cosas empeoraron. Sarratea ordenó a Rondeau restablecer el sitio de Montevideo. A fines de 1812 se logró la victoria del Cerrito. En febrero de 1813, Sarratea fue depuesto y Artigas se incorporó al sitio. Toda la Banda Oriental quedó en poder de los patriotas. Se llamó a elecciones de representantes para el Congreso de Tres Cruces en abril
y se aprobaron las instrucciones del Año XIII que se presentarían a la Asamblea reunida en Buenos Aires. Así se formó el primer gobierno de la Provincia Oriental, con Artigas como presidente. El rechazo de los diputados orientales portadores de las instrucciones, por parte del gobierno de Buenos Aires, causó tal reacción, que Rondeau fue enviado a organizar otro congreso para la elección de nuevos diputados, el cual se reunió en Capilla Maciel y anuló todo lo actuado en el Congreso de Abril.
Artigas, entonces, se retiró del sitio en enero de 1814 y logró sublevar a las provincias del litoral. Mientras tanto Guillermo Brown, al mando de la escuadra porteña, derrotó a los realistas en el Buceo y bloqueó a Montevideo por mar, razón por la cual la ciudad debió capitular el 20 de junio. Alvear desconoció los términos de la capitulación e inició un breve período de dominación porteña. La victoria de las tropas artiguistas, el 1º de enero de 1815 en Guayabo, trajo como consecuencia la entrega de Montevideo por parte de Alvear. Durante la dominación, el gobierno de Buenos Aires había absorbido por completo la autonomía provincial y los sucesos ahondaron aún más la división que la lucha de puertos y otros acontecimientos habían ocasionado desde la época colonial. A partir de esa fecha la Provincia Oriental tuvo una vida independiente, adoptó el nombre de Provincia Oriental del Río de La Plata, formó con las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe, Misiones y Córdoba la "Liga Federal", y reconoció la autoridad de Artigas como "Protector de los Pueblos Libres".
En la segunda mitad de 1816 comenzaron a producirse los hechos que culminarían con la invasión portuguesa al territorio de la Provincia Oriental.
A fines de ese año un ejército portugués al mando de Carlos Federico Lecor invadió el Uruguay y, en enero de 1817, hizo su entrada en Montevideo.
La guerra tuvo por escenario al Uruguay, el sur del Brasil y el litoral argentino. En la provincia de Río Grande del Sur, Artigas obtuvo la victoria de Santa María, en 1819. Los gobernadores de Entre Ríos y Santa Fe, Francisco Ramírez y Estanislao López marcharon entonces rumbo a Buenos Aires y derrotaron a las fuerzas directoriales en la batalla de Cepeda, en febrero de 1820. Al entrar en la ciudad derrotaron a Rondeau, sustituto de Pueyrredón desde la renuncia de éste en 1819 y Sarratea, que resultó electo, firmó el Tratado del Pilar con los caudillos federales artiguistas. Este tratado, en sus cláusulas públicas, reconocía en parte los reclamos de Artigas pero, en las cláusulas secretas, otorgaba a Ramírez apoyo y dinero para abatirlo. Luego de que las fuerzas activistas fueran derrotadas por los portugueses en Tacuarembó, Artigas cruzó el Uruguay en busca del auxilio de los caudillos de Entre Ríos, Corrientes y Misiones, a quienes creía fieles. Ramírez, en cambio, lo enfrentó, pero fue derrotado.
Más tarde, apoyado por fuerzas que le proporcionó Sarratea, derrotó a Artigas en otros combates. Éste resolvió entonces alejarse hacia el Paraguay y falleció en el exilio en 1850. Ramírez, por su parte, fue derrotado y decapitado por las fuerzas de López.
Las provincias argentinas se hundieron en la anarquía. El 18 de julio de 1821 la Banda Oriental fue anexada al Reino Unido de Portugal, Brasil y Algavres con el nombre de Provincia Cisplatina. Al producirse la independencia del Brasil en 1822, el pueblo se dividió en partidarios de los lusitanos o del nuevo imperio. Aprovechando esta contienda, se formó la sociedad patriótica secreta de los "Caballeros Orientales" que junto al Cabildo de Montevideo luchó por la emancipación. Muchos oficiales patriotas, como Lavallela y Rivera, se habían visto obligados a aceptar puestos en el ejército portugués. Sin embargo, Lavalleja se plegó al movimiento de emancipación y el 1º de abril de 1825, al frente de treinta y tres hombres, invadió el país. En junio se creó el Gobierno Provisorio que convocó a elecciones y se formó la Junta de Representantes, organismo que el 25 de agosto proclamó la Independencia. Los orientales lucharon solos hasta fines de aquel año y lograron las importantes victorias de Rincón y Sarandí.
La ley de Unión a las Provincias Unidas se dictó para captar la adhesión del ejército argentino, cuyo gobierno decretó la guerra al Brasil cuatro meses después. Sus ejércitos derrotaron a los brasileños en la batalla de Paso del Rosario o Ituzaingó, en 1827.
El 4 de octubre de 1828 se canjearon las ratificaciones de la Convención Preliminar de Paz mediante la cual Brasil y la Argentina reconocieron la independencia uruguaya declarada en 1825. El 18 de julio de 1830 la Asamblea General Constituyente y Legislativa, integrada por 28 diputados, promulgó la Constitución por la que el país tomó el nombre de Organización nacional.
Ya en las últimas luchas de la independencia se insinuaron tendencias divergentes, que fueron origen para los partidos políticos.
Las divisas blanca y colorada, que se adoptaron en 1836 para distinguir a los partidarios de Oribe de los de Rivera, en la batalla de Carpintería, dieron el nombre a los partidos políticos tradicionales. En 1838 Oribe se vio forzado a renunciar anticipadamente a la presidencia y se embarcó con los integrantes de su gobierno hacia Buenos Aires, donde fue recibido por Juan Manuel de Rosas y designado jefe del Ejército de la Confederación Argentina. Al año siguiente, el
presidente Rivera declaró la guerra a Rosas, forzado por sus aliados, los unitarios argentinos, y las potencias de Francia e Inglaterra en conflicto con Rosas, y se inició la Guerra Grande de los 13 años. Ese mismo año Rivera triunfó en Cagancha sobre las fuerzas rosistas que, al mando de Echagüe, habían invadido el territorio uruguayo. La Liga del Cuadrilátero, entre Rivera y los gobernadores López, Paz y Ferré, adversarios de Rosas, formó un ejército que enfrentó a las fuerzas del aliado rosista Oribe, quien los derrotó en Arroyo Grande, en la provincia de Entre Rios, en diciembre de 1842. Esta victoria permitió a Oribe invadir el Uruguay y dar comienzo, en febrero de 1843, al Sitio Grande de Montevideo, que duró casi 9 años. El país tuvo dos gobiernos: el de la Defensa, presidido por Joaquín Suárez, y el del Cerrito, al mando de Manuel Oribe. El sitio concluyó con el Pacto del 8 de Octubre de 1851. La Guerra Grande finalizó al año siguiente en Monte Caseros, al abandonar Rosas el campo de batalla. En la década de 1850 se inició una política de fusión que intentó anular la influencia de los partidos sin lograrlo. En 1863, el General Venancio Flores inició la Cruzada Libertadora contra el presidente Berro junto a los emigrados que estaban en Buenos Aires. Una vez llegado al poder, y ante los compromisos contraídos durante la campaña con Brasil y la Argentina, firmó el tratado de la Triple Alianza, mediante el cual las tres repúblicas iniciaron la guerra contra el Paraguay. Uruguay fue el primer país que se retiró del conflicto en 1868.
Los asesinatos de Flores y Berro en aquel año, provocaron la crisis del caudillismo, seguida en 1869 por la crisis financiera, debido a la quiebra de nueve bancos. Como consecuencia del pacto por el que finalizó en 1872 la llamada Revolución de las Lanzas, los partidos mayoritarios, el Blanco y el Colorado, se reorganizaron y se formó además el partido Radical. La paralización del comercio y la industria y la falta de seguridad, desembocaron en el "año terrible" de 1875 en que fueron derrocadas las autoridades constitucionales.
Al año siguiente comenzó la dictadura del coronel Lorenzo La Torre que instauró el orden, pero suprimió las garantías individuales. Bajo el gobierno del general Máximo Santos se sofocó la Revolución del Quebracho en 1886; este hecho, junto al atentado contra la vida del gobernante, dejó sin apoyo político al régimen. Con la renuncia de Santos ese mismo año, se inició un período de transición.
El gobierno del general Máximo Tajes restauró los derechos fundamentales, como el de libertad de prensa. En 1890 se retornó al civismo, con la presidencia de Julio Herrera y Obes. A éste lo sucedió Juan ldiarte Borda y bajo su gobierno se sentaron las bases de un plan de desarrollo que continuó ininterrumpidamente por tres décadas.
El 25 de agosto de 1898, ldiarte fue asesinado y sucedido por Juan Adolfo Cuestas, quien pactó con los nacionalistas y les otorgó el gobierno de seis de los diecinueve departamentos. José Batlie y Ordóñez, electo en 1903, no respetó este pacto y al año siguiente, con motivo de la intervención gubernamental en el departamento de Rivera, gobernado por los nacionalistas, se produjo la revolución de 1904 que concluyó tras la muerte de Aparicio Saravia. La Paz de Aceguá unificó entonces al gobierno.
El presidente Claudio Williman consolidó la pacificación y a través de diversas leyes fue solucionándose el problema de la participación de los partidos políticos en el poder. Electo nuevamente Batlle y Ordóñez para el periodo 1911-1915, su segunda presidencia se caracterizó por el desarrollo económico-financiero basado en el proteccionismo. Este proceso de estatización continuó bajo la presidencia de Feliciano Viera, quien en plena campaña de reforma constitucional y ante la derrota electoral sufrida por el batilismo, negoció con la oposición con el fin de lograr la aprobación de la Constitución de 1919. Mediante ella se instauró un régimen bicéfalo con un presidente y un Consejo Nacional de Administración. La repercusión de la crisis económica mundial de 1929, además de las discrepancias entre las dos instituciones integrantes del Poder Ejecutivo, desembocó en el golpe de Estado del 31 de marzo de 1933, fecha en que el presidente Gabriel Terra, apoyado por la fracción nacionalista de Luis Alberto de Herrera, suprimió el Consejo.
En 1934 se aprobó una nueva Constitución, luego reformada en 1936, para asegurar la distribución de cargos entre mayoría y minoría. Esta reforma fue suprimida en la Constitución de 1942, impulsada por el presidente Alfredo Baldomir, a fin de obtener la participación integral de las masas ciudadanas en la vida cívica. La Constitución volvió a reformarse en 1951 y determinó un Consejo Nacional de Gobierno como único titular del Poder Ejecutivo. En 1951, el Partido Colorado obtuvo la mayoría y se perpetuó hasta 1959, año en que fue derrotado por el Partido Nacional.
Los nacionalistas gobernaron por mayoría de 1959 a 1967 cuando entró en vigencia una nueva Constitución que retornó al régimen presidencial y amplió la duración del gobierno a 5 años.