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Experiencias
BICHOS EN CLASE
"Estas vacaciones de
Semana Santa me he ido a un pueblo de Santander, pero no he podido salir
de casa porque ha llovido, granizado y nevado y ha hecho mucho frío. Al
venir para Madrid, por algunos pueblos estaba nevando y al pasar por un
pueblo de Burgos, yo cogí renacuajos para traerlos a clase".
Lorena
Villanueva (10 años)
Efectivamente, ya tenemos los renacuajos en clase, les hemos preparado
un recipiente de plástico con agua hasta la mitad, con una piedra grande
y algunas hierbas que traía Lorena. Al principio no sabíamos lo que
comían y hemos buscado en libros y fichas, pero no hemos encontrado la
información, al final un niño dijo que, como vivían en el agua, quizá
les gustase la comida de los peces... Así que los responsables del
acuario se encargarían también de los renacuajos y de ponerles comida
cada día. Ahora ya han crecido bastante y al más grande le han salido
las patas, primero las traseras y luego las de delante.
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 Texto y Dibujo de Elena Lázaro Hernández (11
años)
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"El
insecto hoja seca es un animal invertebrado y además es ovíparo
porque nace de huevos. Este insecto tien aspecto de hoja seca para
camuflarse. Es marrón oscuro y es arrugado. Tien púas que parece
que pinchan pero son blanditas come hojas de zarza pero también
puede comer hojas de rosal vive en los zarzalesy procede de
Autralia. Si ve que le atacas él enrrolla la cola como los
escorpiones, pero es sólo para dar miedo. Es muy frágil y blando a
pesar de su apariencia. En realidad se llama "Insecto Espino
Autraliano"
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Un día a la semana estudiamos los
animales que tenemos y anotamos los cambios en el cuaderno de campo,
hacemos un dibujo y apuntamos lo que nos parece más interesante. A veces
los miramos con la lupa o incluso con el microscopio. También utilizamos
libros de animales y guías, que tiene el profesor, que trae algún niño o
que sacamos de la biblioteca del colegio.
Con todas estas tareas aprendemos a observar, a "mirar con ojos de
montañeros", a ver cómo se van produciendo cambios en el acuario o en el
terrario (cómo cambia un renacuajo, cómo muda un saltamontes, como pone
huevos un caracol, cómo se esconde una cochinilla, cómo toma el sol una
lagartija, etc.). Aprendemos a dibujar y a tomar notas en el cuaderno de
campo. Y también a consultar libros de animales y
enciclopedias.
Buscando en los libros descubrimos que hay animales con hueso y otros
que no tienen huesos. Que algunos viven en el agua y otros en la tierra.
Que unos animales tienen la piel con escamas, otros con plumas y otros
con pelo. Que algunos no tienen patas, que otros tienen seis, otros ocho
y otros muchas más... Aprendemos cosas sobre cómo nacen unos y otros
animales y cómo van creciendo. También aprendemos cosas sobre su
alimentación, lo que comen y lo que no. Y dónde les gusta vivir, si en
sitios soleados o en sitios húmedos, si escondidos tras las rocas o
subidos a las ramas...
Finalmente, aprendemos a cuidar y a querer a esos animales y cada día
los encargados correspondientes ponen comida a los peces, a la tortuga y
a los renacuajos; limpian el terrario y cambian la lechuga de los
caracoles; recogen hojas de rosal para los insectos palo y hojas de
morera para los gusanos de seda... Los encargados son niños y niñas de
la clase que van rotando cada mes, de manera que todos tienen alguna
tarea concreta y todos van pasando por cada responsabilidad.
Los niños y niñas de la clase parecen contentos, hemos hecho alguna
salida por los alrededores del colegio y hemos subido a la sierra de
Madrid. A veces se acercan niños de otras clases y dicen que es muy
bonito nuestro Rincón de la Naturaleza y que a ellos también les
gustaría tener bichos en clase. También se acercan algunos profesores
con sus alumnos y entonces los encargados explican cómo son, qué comen y
cómo hay que cuidar a cada animal.
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Texto y Dibujo de
Daniel Hernández (11 años) |
"El insecto palo es un insecto pequeño muy alargado que se
camufla con los palos, tiene 3 pares de patas, 2 antenas pequeñas.
Estos insectos tienen que vivir en zonas húmedas, comen hojas de
rosales y cuando se camuflan es muy difícil distinguir los palos y
los insectos palos"
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En
ocasiones ocurren anécdotas como la que pasó con Darío, un chico
estudioso, pero tímido y al que le cuesta relacionarse. Un día apareció
en clase con una lagartija, el profesor, para animarlo, valoró mucho la
captura explicando que la lagartija es un animal muy rápido y difícil de
coger... Al día siguiente, Darío apareció con otras doce lagartijas... y
fue preciso explicar que no se trataba de "cazar" sino de coger un solo
ejemplar para estudiarlo en clase y, más tarde, soltarlo.
Madrid, abril de 1998. Valentín Abalo Garea. mailto:vabalo@aliso.pntic.mec.es
Cuentos
MELINDA LA
CUCARACHA por nuestros
amigos los
radioaventureros
Melinda es un insecto
aplanado, de forma ovalada, con alas, pero no puede volar (aunque
algunas de sus primas si pueden hacerlo). Tu debes conocerla, ella está
en todas partes... es la cucaracha.
Muy bien. La vida de
Melinda la cucaracha, empezó un día, cuando su mamá, deseosa de tener
cucarachitas, sacó de su interior un perfume muy fuerte que solo las
cucarachas pueden oler, buscando la pareja perfecta para crear los
hijitos. Este perfume, llamado FEROMONA, hizo que Pepe, una cucaracha
macho, se acercara a la mamá de Melinda y dejara dentro de ella, los
ingredientes necesarios para que pudieran nacer las
cucarachitas.
La mamá de Melinda,
anduvo por el bosque visitando a sus primas, para contarles la buena
noticia, su ooteca o volsita para guardar huevos estaba llena. Allí
tenía 32 huevitos, no le cabía un sólo huevo más, pues este es el mayor
número que pueden albergar.
Pero la mamá de
Melinda, en medio de sus visitas a las primas cucarachas, se dió cuenta
de que sólo las de su familia cargaban la ooteca todo el tiempo, pero
claro, así tenía que ser, porque Melinda y su mamá pertenecen a la
familia de las cucarachas alemanas, y no a las americanas, quienes
depositan sus huevos en un lugar secreto y los dejan para que se incuben
solos, es decir, para que crescan y nascan en ese lugar.
Así, de visita en
visita dentro de su madre, fueron los primero dias de Melinda. Pero un
día, Melinda en su huevito, sintió un deseo inmenso de salir y conocer a
su mamá, para lo que empezó a empujar con sus patas la cascara hasta que
la partió por un lado y pudo salir. Al encontrarse afuera, lo primero
que vió fue a su mamá y los hermanitos que habían nacido antes que ella.
Unas horas después, su mamá llevó a Melinda y sus hermanitos a recorrer
el bosque, en lo que pasaron muchos días.
Tiempo después, la
madre de Melinda se fue a buscar otros hermanitos y dejó a los primeros
solos, y como ya estaban grandes y sabían defenderse en el bosque, cada
uno se fue por una camino diferente, pero seguian visitandose de vez en
cuando.
Melinda consiguió una
casita debajo de unas hojas, era un lugar frío y oscuro, como le gusta a
las cucarachas, por ser muy sensibles a la luz.
Melinda recorría el
bosque todos los días y se alimentaba muy fácil, pues por las sustancias
que tiene en el estómago, nada le cae mal. Para encontrar el alimento,
Melinda utiliza sus antenas y cerdas sensoriales, o sea, unos hilos
pequeñitos con los que puede sentir las cosas; pero además, con estas
cerdas, también puede darse cuenta cuando está en peligro y huir antes
de que le pase algo.
Un día, Melinda fue a
visitar a uno de sus hermanos, pero cuando volvió, no pudo encontrar su
casa; la habían tumbado unos señores, porque iban a construir unos
edificios y Melinda sin nada de su casa, porque todo se le perdió entre
las máquinas de los hombres, tuvo que irse a otro lugar.
Melinda muy triste, se
dirigió a la ciudad, donde vivia otro de sus hermanos, caminó días
enteros entre el pasto que aun quedaba, hasta que por fin llegó a la
ciudad. Pero allí las cosas no mejoraron, pues Melinda no estaba
acostumbrada a su nuevo habitad, o sea, su nueva casa, y no pudo
encontrar alimento durante muchos días. De esta manera, Melinda
descubrió, dentro de su cuerpo una cutícula aceitosa, mejor dicho, una
sustancia que la protegía de la deshidratación, o de la falta de agua en
su cuerpo. /
Una mañana Melinda por
fin llegó donde su hermano, que vivía en una casa de humanos. Allí la
vida era muy distinta a la del campo, pues en esta casa, debía estar
huyendo cada rato de una señora que la perseguía con un zapato en la
mano para estriparla, y un señor que le tiraba chorros de insecticida
para envenenarla; una vez, casi muere Melinda por culpa de ese señor, la
alcanzó una gota del insecticida, por fortuna muy pequeña, y su hermano
logró darle el remedio y curarla para siempre. Desde ese día, /Melinda
resiste todos los insecticidas gracias a su capacidad de
adaptación.
Uno de tantos días,
mientras Melinda huía de la señora y su zapato, encontró refugio detrás
de un cuadro, que estaba en el cuarto de un niño. En la noche Melinda
salió a revisar si el peligro ya había pasado y se encontró con el dueño
del cuarto, quien le preguntó que hacía en su habitación; Melinda un
poco asustada le respondió que ella tuvo que esconderse porque una
señora la perseguía para estriparla, el niño le explicó que era su mamá
y que lo hacía porque tenía miedo de infectarse de alguna enfermedad/
que las cucarachas le pudieran trasmitir. Melinda entendió lo que el
niño le decía, pero además le explicó que los hombres y las cucarachas
durante muchos años han vivido juntos, y que por más que han intentado
comprobar que ellas transmiten enfermedades no lo han logrado; despues
de esto, Melinda le explicó al niño, que ahora era su amigo que las
cucarachas no pican ni muerden, por lo que ella no era un peligro para
él.
Desde entonces Melinda
y su amigo pasan tardes enteras conversando sobre el bosque y las otras
cucarachas.
GRACIAS A LA
GENEROSIDAD DEL PROGRAMA RADIOAVENTURAS
LOS SUEÑOS
DE GERTRUDIS por nuestros amigos
los
radioaventureros
Ella mide 1.0
centímetro, es redonda por encima y plana por debajo, en sus alas
exteriores, esas que protegen su cuerpo y que también son llamadas
élitros, tiene 7 puntos negros, el resto de su cuerpo es rojo y todas
las mañanas tiene que ir a los sembrados para ayudarle a los hombres que
siembran, a cuidar las cosechas de otros insectos que vienen a comerse
las hojas y los frutos de las plantas.
Ella se llama
Gertrudis y pertenece a la especie de las mariquitas, que son los
insectos emparentados con los escarabajos, son algo así como primos. Las
mariquitas viven en los climas templados y tropicales, tienen colores
muy vivos en su cuerpo y pueden volar.
Gertrudis ha vivido en
Méjico toda su vida, pero ya quiere irse de la finca donde está
trabajando porque su sueño es volar y volar por todo el mundo; no quiere
seguir saliendo todas las mañanas a cazar pulgones y cochinillas, que
son los insectos que dañan los sembrados.
Cuando Gertrudis era
una larva, como se le llaman a los niños de los insectos, era de colores
brillantes, tenía tonos azules con franjas ananaranjas y negras, veía
como las Mariposas iban y iban de flor en flor, de un lado para otro sin
tener que cumplir con ninguna obligación y fue así como creció en ella
el deseo de volar libremente.
Desde hace unos días,
Gertrudis está pensando en un plan para escapar, pero todavía no ha
tomado una decisión, pues sus compañeros de trabajo, que le temen al
cambio y hacen su labor aunque no les guste, le dicen que no se vaya,
que las mariquitas que nacen en plantaciones como esa tienen que pasar
toda la vida comiéndose a los insectos dañinos.
Un atardecer Gertrudis
se escapó de la plantación uniéndose a un enjambre de abejas que pasaba
por allí, y como eran tantas, sus compañeros de trabajo ni se dieron
cuenta de su falta hasta el día siguiente, cuando vieron vacía la planta
que Gertrudis tenía que limpiar.
Después de su fuga,
ella tuvo que pasar algunos días adaptándose a su nuevo estilo de vida;
en las mañanas extrañaba los abrazos de sus compañeros de la plantación
y en las tardes, deseaba escuchar las risas de Mancho, su mejor amigo.
Pero de todos modos se sentía feliz porque finalmente había podido hacer
lo que había soñado desde que era una larva, volar y volar por todas las
zonas tropicales de América. Ahora Gertrudis está en algún bosque de
Colombia y quiere conocer a los niños y niñas de este país..
GRACIAS A LA GENEROSIDAD DEL
PROGRAMA RADIOAVENTURAS
Material didáctico
TUS AMIGOS LOS
INSECTOS
Estimado
amiguito:
En primer lugar deseo
presentarme: Soy un insecto, sí, uno de esos pequeños animalitos que
podéis encontrar en cualquier parte: sobre una flor, junto a una hoja,
debajo de una piedra o simplemente junto a ti.
A diferencia de otros
animales pequeños tengo seis patas y el cuerpo dividido en tres partes:
la cabeza, el tórax y el abdomen, a veces también tengo 4 alas. Comemos
de todo: flores, hojas frescas, ramitas verdes... Al salir del huevo
somos diferentes de como son nuestros padres. Podemos seguir dos
caminos:
Unos, al ir
creciendo, realizamos mudas hasta ser semejantes a ellos:
Otros somos muy
diferentes, al salir del huevo somos pequeños gusanos que al crecer
sufrimos una gran transformación para tener su forma:
Somos los encargados
de polinizar las flores para que den frutos las plantas, éstos nos
servirán de alimento y sus semillas darán lugar a nuevas plantas.
Algunos proporcionamos miel, cera, seda u otros materiales naturales.
Otros ayudamos a la ciencia en sus descubrimientos. También es verdad
que algunos somos dañinos, los mosquitos picamos y podemos transmitir
enfermedades pero sólo somos perjudiciales una de cada cien especies y
fijaos: sólo somos conocidos 1.500.000 y existimos más de 10 millones de
especies distintas en todo el planeta. Además somos muy viejos pues
muchos millones de años antes de que vivieran los dinosaurios ya
existíamos nosotros.
¿Ves que
interesantes son nuestras costumbres?, ¿no te parece divertido
conocernos?.
Seguro que sí, busca
libros en la biblioteca del cole o de tu barrio que hablen de nosotros y
verás que interesantes somos. Espero que cuando nos veas por el campo ya
no te asustes y no nos pises. Piensa que, aunque pequeños, somos
importantes.
Firmado: TUS AMIGOS
LOS INSECTOS
Es una
gentileza de la S.E.A, - Sociedad Entomológica Aragonesa
Dibujos
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- Dibujo de Alejandro de
Haro
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 Dibujo de Daniel
Campos
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 Dibujo de Irene
Manzano
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 Insecto palo, de Sara Recarte, con 10
años
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 Insecto hoja seca, de Elena, con 10
años
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Avispa, de Elena Lázaro, con 11 años.
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- Saltamontes, de Daniel Hernández,
con 10 años.
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